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Plan para finalizar la guerra en Irak

“Esta es la verdad: librar una guerra sin fin no obligará a los iraquíes a asumir la responsabilidad de su propio futuro. Y librar una guerra sin fin no hará que el pueblo estadounidense esté más protegido. Así que el día que me convierta en Comandante en Jefe fijaré una meta nueva: pondré fin a esta guerra. No porque la política me obligue. No es porque nuestras fuerzas armadas no puedan resistir la carga, por pesada que sea. Esto es lo tenemos que hacer para garantizar nuestra seguridad nacional y porque es lo que en última instancia mejor nos protegerá del peligro”. —Barack Obama, Fayetteville, Carolina del Norte, 19 de marzo de 2008



El problema


Seguridad insuficiente y progreso político en Irak

Desde que comenzó el aumento de fuerzas y otros recursos militares en Irak, el llamado “surge,” más de 1,000 soldados estadounidenses han perdido la vida, y aunque haya aumentado la seguridad, el gobierno iraquí aún no se ha volcado en el esfuerzo por lograr el acuerdo político entre las diferentes facciones, lo que justificó este aumento de fuerzas. Nuestras fuerzas armadas han ayudado a reducir las bajas civiles en Irak a los niveles que se registraban a principios del 2006. Esto es testimonio del arduo trabajo realizado por nuestros militares, de mejoras en sus tácticas de contrainsurgencia y del enorme sacrificio que han hecho ellos y sus familias. Es también consecuencia de la decisión de muchos sunitas de virarse contra Al Qaeda en Irak y de una pausa en las actividades de las milicias chiítas. Pero la ausencia de un acuerdo político genuino en Irak es consecuencia directa de que el presidente Bush no haya dado al gobierno iraquí la responsabilidad de lograr ese acuerdo.

Presionar a los militares

Más de 1.75 millones de soldados, hombres y mujeres, han prestado servicio en Irak o en Afganistán; más de 620,000 han cumplido múltiples turnos de servicio, una carga pesada para ellos y para sus familias. Además, el material bélico se desgasta nueve veces más rápido de lo normal en Irak tras años de uso constante en el duro medio de ese país. Como dijo en marzo el general George Casey, jefe de Estado Mayor estadounidense: “El ejército de hoy está desequilibrado. La demanda actual de nuestras fuerzas armadas en Irak y Afganistán excede la oferta sostenible y limita nuestra capacidad de desplegar fuerzas preparadas si surgen otras eventualidades”.

Resurgimiento de Al Qaeda en Afganistán

La decisión de invadir Irak desvió recursos de la guerra en Afganistán, dificultando la captura o eliminación de Osama Bin Laden y otros responsables de los ataques del 9/11. Casi siete años más tarde, el Talibán ha resurgido en el sur de Afganistán, mientras que Al Qaeda ha usado el espacio proporcionado por la guerra de Irak para reagruparse, entrenarse y planificar otro ataque contra Estados Unidos. El 2007 fue el año de mayor violencia en Afganistán desde la invasión en el 2001. La escala de nuestro despliegue en Irak frena nuestra capacidad para terminar la lucha en Afganistán y da lugar a riesgos estratégicos inaceptables.

Se necesita una nueva estrategia

La guerra de Irak ha durado más que la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil de los Estados Unidos. Más de 4,000 estadounidenses han muerto. Más de 60,000 han sido lesionados. Estados Unidos pude gastar $2.7 billones en esta guerra y sus secuelas, y sin embargo, disfrutamos de menos seguridad en el mundo y estamos más divididos en casa. Con tenaz ingenio y a un alto costo personal, las fuerzas armadas estadounidenses han hallado las tácticas adecuadas para contener la violencia en Irak, pero todavía seguimos una estrategia errónea que no ha logrado que los iraquíes asuman la responsabilidad que les corresponde ni ha restaurado la seguridad de los Estados Unidos y su posición en el mundo.


El plan de Barack Obama y Joe Biden


Liderazgo en el que podemos confiar

En 2002, cuando la opinión en Washington se alineaba con el presidente Bush a favor de la guerra, Obama tuvo el criterio y el valor de oponerse y de advertir el peligro que conllevaba “una ocupación de duración indeterminada, costos indeterminados y consecuencias indeterminadas.” Obama se ha comprometido a poner fin a la guerra de Irak al llegar a la presidencia.

Traslado responsable y paulatino

Barack Obama cree que debemos ser tan cuidadosos al salir de Irak como fuimos descuidados al entrar. Inmediatamente después de asumir el cargo de presidente, Obama dará a su Secretario de Defensa y a los mandos militares una nueva misión en Irak: terminar la guerra. La extracción de nuestras fuerzas armadas se llevará a cabo de forma responsable y escalonada, bajo la dirección de comandantes sobre el terreno y en consulta con el gobierno iraquí. Expertos militares creen que podemos trasladar con seguridad nuestras brigadas de combate en Irak a razón de 1 ó 2 brigadas al mes, para terminar el proceso en 16 meses. Eso sucedería en el verano del 2010, más de 7 años después del comienzo de la guerra.

De acuerdo con el plan de Obama, una fuerza residual permanecería en Irak y la región circundante para llevar a cabo misiones antiterroristas contra Al Qaeda en Irak y para proteger al personal diplomático y civil estadounidense. Obama no construirá bases permanentes en Irak pero seguirá entrenando y apoyando a las fuerzas de seguridad iraquíes para que los líderes iraquíes avancen hacia una reconciliación política y abandonen el sectarismo.

Concertación política

Barack Obama cree que EEUU debe presionar al gobierno iraquí para que avance hacia un acuerdo político genuino. No hay solución militar para las diferencias políticas en Irak, pero la política de carta blanca del gobierno de Bush no lleva a los líderes de Irak a asumir responsabilidad por el futuro de la nación, ni a invertir gran parte de los ingresos derivados del petróleo en su reconstrucción.

El plan de Obama tiene la mayor probabilidad de darle estabilidad duradera a Irak. Una retirada escalonada animará a los iraquíes a asumir mayor responsabilidad por la seguridad de su país y concertar acuerdos políticos, y el ritmo responsable de extracción que propone Obama les da un plazo más que suficiente a los dirigentes iraquíes para que pongan su casa en orden. Mientras se produce otro despliegue de nuestras fuerzas, Obama se cerciorará de que involucremos a representantes de todos los niveles de la sociedad iraquí - dentro y fuera del gobierno - para llegar a acuerdos sobre la repartición de ingresos procedentes del petróleo, la prestación equitativa de servicios, el federalismo, el estatus de los territorios disputados, las elecciones, la ayuda a los iraquíes desplazados y la reforma de las fuerzas de seguridad iraquíes.

Una nueva diplomacia

Barack Obama emprenderá una enérgica campaña diplomática para llegar a un acuerdo integral respecto a la estabilidad de Irak y de la región. Esta iniciativa incorporará a todos los vecinos de Irak, incluso Irán y Siria, como recomienda el bipartidista Informe del Grupo de Estudio de Irak. El acuerdo tendrá el objetivo de asegurar las fronteras de Irak, impedir que países vecinos se inmiscuyan en el gobierno del país, aislar a Al Qaeda, apoyar la reconciliación de los grupos sectarios de Irak y prestar apoyo económico a la reconstrucción y el desarrollo de Irak.

Prevención de una crisis humanitaria

Barack Obama cree que la obligación moral y la responsabilidad de Estados Unidos hacia la seguridad de Irak exige que haga frente a la crisis humanitaria que éste vive: más de cinco millones de iraquíes se encuentran refugiados o desplazados dentro de su país. Obama formará un grupo de trabajo internacional para atender esa crisis. Invertirá un mínimo de $2,000 millones en aumentar los servicios que se presta a los refugiados iraquíes en los países vecinos y en asegurar que los iraquíes puedan encontrar santuario dentro de su propio país. Obama también colaborará con las autoridades de Irak y de la comunidad internacional para que los que hayan cometido crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad o genocidio rindan cuentas por sus acciones. Obama se reservará el derecho a intervenir militarmente, con la colaboración de nuestros socios internacionales, para reprimir toda violencia genocida que pueda surgir dentro de Irak.

Acuerdo de permanencia temporal

Obama cree que cualquier acuerdo que regule la presencia de fuerzas extranjeras en un territorio y todo acuerdo estratégico debe negociarse en el contexto de una garantía de parte de los Estados Unidos para que empiece a retirar sus fuerzas armadas y no mantenga bases permanentes en el territorio iraquí. Obama también cree que todo acuerdo de seguridad debe estar sujeto a la aprobación del Congreso. Es inaceptable que el gobierno de Irak solicite la aprobación de su Congreso para tal acuerdo, pero que el gobierno de Bush no la solicite del Congreso americano. El gobierno de Bush debe presentar el acuerdo al Congreso o permitir que la administración siguiente negocie un acuerdo que disfrute de apoyo bipartidista y deje claro que EEUU no mantendrá bases permanentes en Irak.

Latinos for Obama