The latest FAO report warned governments around the world food production must increase substantially in coming years to meet the growing world population. Specifically, it was estimated to be 70 per cent increase over the next 40 years to meet the food demand of over nine billion people, besides addressing the impact of climate change. It is therefore surprising as from Brussels to continue to send out messages while reducing crop yields and farmers are punished with low profitability that delivers both effort. A policy that leads us astray and without the necessary permits generational change that meet the strong demand that we are headed and food crises that can whip the world if we are unable to articulate answers. FAO has taken us back to reality after the Forum of Senior Experts who have tried "Feeding the World in 2050" and the warning that the exponential growth in food demand will be aggravated by global agriculture suffer the consequences of climate change before the predictable rise in temperatures, increased rainfall variability and extreme weather events more frequent. Experts say that the combined effect of population growth, strong income growth in countries such as China, Brazil and India, or flight of rural population to big cities will lead to almost double demand for food, feed and fiber . From this UN agency suggests that agriculture will have no choice but to be more productive to meet a demand that will grow exponentially in the coming years. While in Europe the way it goes in the opposite direction and the consequences can be extremely serious but will react in time. We are going from 6,000 million to 9,000 million people on the planet as climate change will reduce water availability, increased pests and diseases of animals and plants, as reported by FAO. It also points to the combined effects of climate change may lead to reduced production potential of up to 30 percent in Africa and 21 percent in Asia as its population grows exponentially which undoubtedly will generate social tensions and migrations famine. Then there is the market for biofuels, with production will increase by nearly 90 percent during the next decade and reach 192.000millones liters in 2018 which will cause new episodes of food crises that suffer the poorest countries, especially in Africa. An estimated 44,000 million will be needed per year in development assistance for investment in agriculture in developing countries, compared to 7,800 million is being spent now, almost six times even though in recent years has been recorded a worrying decline in solidarity. The crisis has revealed the selfishness of the richest countries, with some honorable exceptions like the case of Spain which has increased its contributions to the poorest countries. The FAO warns that it is urgent to prevent food shortages and calls on countries worldwide to increase their production to the expected food shortages. In fact, the great world powers are gaining vast expanse of land to ensure future supply and curiously the largest land purchase operations are being conducted in sub-Saharan Africa and Latin America. The goal of FAO is to reach an agreement for the complete and rapid eradication of hunger, so that all people on Earth can enjoy the most fundamental of human rights: the right to food. However, the statistics are staggering hunger from many decades ago while humanitarian aid is now at record lows. The fight against hunger in the world seemed to be moving at last in the last quarter century. Between 1970 and 1997 the number of hungry people fell from 959 million to 791 million, mainly due to advances made in this regard as population giants China and India. From mid-nineties, however, the trend reversed, and the number of hungry people in developing countries began to increase at more than a million per year, after accelerating to the current issue of 1.000 million, the highest in history. It's time to say enough is enough. it's time to hear the cries of thousands of children dying by the selfishness of a world that has to switch between all, especially on days like today where we can do together.
Gonzalo Gayo
Va siendo hora de ponerse las pilas ante una crisis que empieza a tener una clara salida del túnel. Va siendo hora de la ambición de progreso en un nuevo tiempo, de la valentía necesaria para apostar por nuevos sectores productivos generadores de empleo y riqueza y de afrontar juntos los esfuerzos necesarios para salir de la crisis.
Ha llegado la hora de estimular con todos los apoyos necesarios la inversión, el consumo interno, la capacidad de generar el empleo y especialmente el autoempleo con más derechos y facilidades para los autónomos.
Es hora de premiar a quienes mantienen firmes sus compromisos sociales como empresarios y a los trabajadores dispuestos a arrimar el hombro. Es la hora de apostar por los grandes acuerdos porque juntos saldremos fortalecidos de una recesión que ha visto desmoronarse el castillo de naipes de la construcción. Una crisis de la que ya hemos pasado lo peor pero que tiene ante si el gran reto y esfuerzo de generar empleo y riqueza tras sufrir la destrucción de un millón de puestos de trabajo.
La España de hoy, la que sufre un 17% de desempleo tras el derrumbe del castillo de naipes de la construcción es la primera potencia europea en agricultura ecológica y figura entre los tres países del mundo que lideran la energía fotovoltaica, solar y eólica, Además de disponer de las empresas más preparadas en el mundo en el desarrollo de las desaladoras que permitirán en el futuro poner en valor nuevas zonas de progreso e el mundo.
Son sin duda sectores de futuro que marcarán el camino en el mundo ya que la economía será cada día más independiente de un petróleo en manos de unos pocos para pasar a una producción más democrática y respetuosa de la energía con las renovables. En esa revolución energética y medioambiental España es líder y sin duda será un nicho de empleo en la medida que sepamos internacionalizar estos sectores emergentes para generar más empleo y riqueza. Es preciso también ahondar en nuevos sectores de la biotecnología, de las ciencias de la información, del desarrollo del mundo rural en una economía que acentúa cada día sus pigmentaciones verdes y que también afectarán al resto de sectores tradicionales en su necesaria evolución y modernización.
En este proceso evolutivo es precisa una clara apuesta de la industria del automóvil por nuevos prototipos de vehículos eléctricos y de hidrógeno. Hemos de pasar de una economía basada en el petróleo a una nueva era en el que las energías renovables permitirán que los consumidores seamos también productores de energía. Los coches eléctricos podrán generar su propia energía y hasta incluso los hogares serán mini factorías energéticas capaces de autoabastecerse.
La agricultura ecológica será un pilar básico en el desarrollo de nuevo empleo y productos por lo que se deberán estudiar el valor añadido con nuevos productos, elaborados o semielaborados a pie de campo, con unidades móviles que limpiaran y envasaran en fresco para en apenas unas horas estar en los puntos de venta de medio mundo. Ya se esta haciendo en Andalucía, donde jóvenes empresarios han puesto en marcha proyectos innovadores que permiten elaborar un sinfín de productos mediante sofisticados traileres a modo de embajadoras e industria móvil que se traslada de campo en campo.
España debe apostar con claridad por el valor añadido en la agricultura ecológica y una gran alianza con la industria alimentaria. Los agricultores deben poner en valor su esfuerzo y los riesgos que asumen en sus cosechas en un comercio justo en el que Bruselas debería ser garante de la renta agrícola como hace en otros sectores.
La crisis nos ofrece la oportunidad de elegir el nuevo rumbo que debe tomar la economía, en un nuevo modelo que de respuestas a los grandes retos que plantea el mundo así como la necesidad de depurar excesos y errores cometidos en el pasado.
Errores de los que cabe aprender y que se sustentan como casi siempre en la especulación y dinero fácil que durante un tiempo han prevalecido en la construcción, materias primas, energía, los mercados financieros de renta variable y en las cadenas distribución de los productos agrícolas. A esa lacra de la especulación, también habrá que ponerle barreras mediante políticas fiscales e incluso la expropiación de aquellos bienes que afecten a derechos de los ciudadanos, como ocurre en el suelo para hacer vivienda.
Las administraciones deben potenciar una fiscalidad que deberá premiar las inversiones generadoras de empleo y riqueza frente aquellas que buscan desesperadamente unas plusvalías especulativas.
Estamos ante un nuevo tiempo, del que se apuntan ya algo más que brotes verdes, siendo estos pilares sobre los que se debe asentar una economía sólida y generadora de empleo y riqueza basada en la independencia energética del petróleo, con alto valor añadido y dirigida en sus productos a las necesidades de las personas.
La nueva economía del siglo XXI aun debe explorar nuevos nichos de empleo en la atención a las personas dependientes, con nuevos servicios a las personas mayores y la aportación de estas con su experiencia en el desarrollo de nuevos jóvenes emprendedores. Una nueva economía en el que el poder local será determinante por su proximidad a los ciudadanos a la hora de articular respuestas a cada reto desde el apoyo del resto de las administraciones.
Queda mucho por hacer, sin duda, pero lo cierto es que estamos en el camino de conseguir que por fin la economía española se impregne de nuevos valores, de sólidos pilares de presente y futuro y de la necesaria cultura de la concertación y el acuerdos para que juntos salgamos de una crisis que empieza a apuntar las nuevas oportunidades que se avecinan en un nuevo tiempo.
Europa debe poner especial énfasis en potenciar el espíritu empresarial y la formación de los trabajadores. Para el presidente de la patronal europea Business Europe, Ernest-Antoine Seillière, es necesario un gran pacto y movilización de las fuerzas nacionales e internacionales entorno al dialogo social para superar la dura crisis actual. La patronal europea presentara esta semana trece medidas con las que se pretende crear 3,5 millones de empleos en la UE. También los sindicatos europeos ahondan en la responsabilidad de los agentes sociales desde la coordinación y la ambición por el cambio de un modelo económico que permita dar respuesta a los retos de futuro. Esperemos que entre todos logremos salir de una crisis que nos debe fortalecer en la mejora de un nuevo modelo más económico mas justo y que no deje desprotegido a los de siempre, que son los trabajadores, las pymes y los agricultores.
Estamos en el corazón de la catarsis de esta crisis. Una crisis a la que suma una legión de ‘sabios’ y analistas capaces de diagnosticar lo que no supieron predecir. Los mismos que alentaban las oportunidades de negocios en un sin fin de productos financieros hace apenas unos meses ahora son los apóstoles de la madre de todas las crisis, los Nostredamus de un túnel demasiado negro como para alumbrar algo de sensatez.Lo cierto es que esta crisis va a ser más corta de lo que muchos creen aunque intensa y destructiva en empleo y especialmente virulenta con las entidades financieras que jugaron a tómbola de la especulación y perdieron hasta el sombrero, especialmente en EEUU. En esta segunda fase entraremos a partir de marzo, tras la publicación de memorias de resultados de 2008 y en las que no cabe operaciones de maquillaje ya que la falta de transparencia será castigado por los mercados con mayor virulencia que las posibles pérdidas. Mientras tanto, los ‘profetas’ de la economía seguirán en su empeño en bautizar a esta crisis como la mayor que se recuerda desde el 29, o lo nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial… si bien empiezan a producirse algunas de las condiciones necesarias para salir de la recesión a la que España se incorpora con tres meses de retraso respecto a Japón, Alemania o los países de la zona Euro.Hemos sido los últimos en entrar en recesión técnica pero también seremos los primeros en salir si somos capaces de aprovechar algunas de las palancas para salir del barrizal.Tenemos en estos momentos la tasa de inflación más baja de los últimos 40 años y de un plumazo hemos eliminado el diferencial con la zona euro lo que sin duda contribuye a mejorar nuestra competitividad. De hecho, los auténticos emprendedores, los que son capaces de creer en sus proyectos y generar empleo, saben que las exportaciones son la estrategia a seguir en el corto plazo mientras dure la autoflagelación en la piel de toro. Por primera vez, en los últimos quince años las exportaciones crecen a un ritmo muy superior a las importaciones, lo cual a medio plazo será empleo seguro. Otro aspecto a tener presente son los tipos de interés, los más bajos que se recuerdan y que posibilita mejora en inversiones, equipamientos e incluso en la contratación, si bien deberá transcurrir unos meses hasta que el sector bancario cumpla con su purga sin pretender que el erario publico ponga la tirita a la hemorragia de algunas cuentas de resultados.En este sentido el ICO debería incrementar su aval y también la posible participación a través de sociedades de capital riesgo en nuevos sectores estratégicos y generadores de empleo.No podemos olvidar también el respiro que da un petróleo a 45 dólares el barril cuando apenas hace un trimestre alcanzaba los 160 dólares, lo que sin duda debería contribuir a generar mayor actividad, pero también a avanzar a pasos agigantados hacia la independencia energética financiando proyectos de energías renovables.La disposición de las empresas a reinvertir beneficios y salir más a los mercados internacionales es sin duda el camino a seguir, siendo un error y hasta la propia tumba la descapitalización de los recursos humanos que muchas pretenden con tal de meter la tijera allí donde no toca.Con tipos de interés y petróleo barato, inflación por los suelos y mejora de las exportaciones tenemos sin duda unas interesantes cartas para afrontar la crisis y tratar de salir fortalecidos aprovechando las nuevas oportunidades y los huecos de mercado que dejaron los que tiraron la toalla.Que les voy a contar a aquellos que peinan canas al frente de empresas, que vieron como hacer frente a tipos de interés de dos dígitos, con lo justo para poder vender en el exterior y unos costes salariales que se disparaban al ritmo de una inflación que marcaba un antes y un después cada fin de mes. Eran otros tiempos, sin duda, pero nunca nos faltó la capacidad de sacrificio y la voluntad de que entre todos haríamos lo posible para salir adelante con tal de dejar para siempre un pasado triste y gris. Y lo logramos. Entramos en la CE, luego en la UE y el euro y ahora somos la octava potencia del mundo y la sexta en volumen de inversión extrajera en España en 2008.Más allá de los Pirineos, de Tarifa o el cabo de Finisterre creen en nosotros e invierten en nuestro país por su estabilidad, por la paz social lograda, por su calidad y formación y por situación geoestratégica privilegiada y hasta nuestros productos triunfan hoy más que antes de la crisis en el exterior.No pretendo levantar el animo, ni tan siquiera señalar a quienes tratan de hundir la autoestima de este país, pero lo cierto es que saldremos de esta crisis fortalecidos si somos capaces de aprender de nuestros errores y hacer una lectura correcta de por dónde camina los nuevos tiempos de la economía española y mundial.En nuestro país hemos puesto en marcha un sin fin de medidas que contribuirán a frenar la hemorragia de desempleo con los 8.000 millones de euros que se destinarán a nuevas obras en los ayuntamientos, con más de 31.000 proyectos aprobados y que comenzarán a plasmarse en abril. También la aceleración de las ejecuciones del PEIT supondrá un nuevo impulso a las infraestructuras, especialmente en el ferrocarril, puertos, aeropuertos y carreteras que mejorarán la competitividad de la economía española, adelantando su disponibilidad al servicio de la economía y de la cohesión territorial. Por su parte, el Plan E, de Estimulo a la Economía y el Empleo, se ha convertido en un auténtico ‘plan marshall’ que debe ser aprovechado por las empresas como una oportunidad para mejorar sus inversiones en modernización y nuevos sectores e actividad. En apenas cinco días, el sector turístico ha solicitado más del 50% de las ayudas previstas para modernizar la planta hotelera en España y sin duda que se aumentara esta línea como otras tantas. El error sin duda es haber puesto el Paln E a recaudo de la banca cuando deberían ser las Cámaras de Comercio, las organizaciones empresariales y hasta los sindicatos las que se implicarán en dar el OK a los proyectos ante el ICO.Las cámaras de comercio, como entes públicos consultivos de las administraciones tienen y deben jugar un importante papel para salir de esta crisis fortalecidos, en estrecha colaboración con el ICO y con las entidades financieras. Por su parte, el sistema financiero debe atender a sus ajustes, afrontar en el breve plazo de tiempo un proceso de fusiones y concentraciones y sanear su situación con ayudas fiscales para quienes hagan los deberes pero no a costa de inyecciones de dinero publico y en la compra de activos sobre valorados.El sistema financiero español es sin duda de los más saneados y quizás de los que más fortalecidos puede salir de esta crisis ya que se pondrán a tiro grandes oportunidades en EE.UU., Japón y Reino Unido, entre otros. En España, tanto el BBVA como el Santander, herederos de los siete grandes de la banca de los ochenta, deben liderar un proceso de acercamiento hacia otras entidades para su absorción o alianzas estratégicas, al igual que en las cajas de ahorro, la Caixa, Caja Madrid o Bancaja-Cam deben hacer lo propio.Una mayor apertura de la economía española al exterior y el necesario apoyo a desarrollo de las energías renovables, implantación del auto eléctrico, una agricultura ecológica e industria alimentaría, la modernización de un turismo sostenible que ponga en valor el medio ambiente, la eficiencia e independencia energética, el uso racional del agua, la construcción al servicio de las necesidades de los ciudadanos y mejora de infraestructuras, todo ello hará posible una recuperación del empleo desde la unidad de esfuerzos de las administraciones y la estrecha colaboración de entidades como las cámaras de comercio, organizaciones agrarias, empresariales y sindicatos.No podemos perder de vista que parte de esta crisis ha sido por el crecimiento artificial de occidente frente a quienes hoy abanderan el crecimiento de sus economías al ritmos cercanos al 10% en China o la India, lo que sin duda pondrá en el mercado nuevas demandas de productos y servicios. No obstante hay que exigir a China que juegue limpio, que su moneda entre en la misma cesta que el dólar y el euro, y que se respete las normas de la OIT. Tampoco podemos olvidar a Africa que tras el muro de esta crisis sufre la condena a la nada y merece la atención del resto de países para potenciar su desarrollo que les permita salir de la pobreza y participar del progreso sostenible en nuevo tiempo. Africa será el granero del mundo y ya hoy empieza a serlo, sorprendentemente como reserva de países como Japón. Habrá un después de esta crisis y será más pronto en la medida en que nos pongamos manos a la obra para abrir un nuevo tiempo mejor de cómo entramos.
Las grandes potencias mundiales anuncian que combatirán la crisis a golpe de talonario, cueste lo que cueste, pero se equivocan. No todo vale para salir del túnel si no se hace antes un análisis en profundidad sobre los errores cometidos en los últimos sesenta años y una adecuada proyección de objetivos hacia el nuevo mundo al que nos dirigimos. La falta de una adecuada respuesta por parte de los países más desarrollados a los grandes retos del planeta ha provocado el colapso de un sistema donde en demasiadas ocasiones ha primado la especulación.
El colapso del sistema financiero no es más que el estallido de una enorme burbuja ocasionada por la especulación que afecta a todos los sectores productivos. ¿Cómo es posible que en los últimos años las entidades financieras hicieran gala de más de un 30% de beneficios cuando el precio del dinero no alcanzaba el 4% en la eurozona? ¿Quién podía imaginar que el precio de cuatro paredes y un techo supusieran casi 20 años del sueldo medio de un joven español? ¿Hasta donde podíamos llegar con el precio de barril del petróleo superando los 160 dólares y con el cartel de que se agotan las reservas para lo que queda de siglo? ¿Por qué siguen las autoridades europeas y nacionales mirando a otra parte cuando se quintuplica el precio en el mercado de los productos agrícolas mientras se paga a los productores que hacen el esfuerzo precios miseria? ¿Hasta cuando esta dispuesto el planeta a aguantar los abusos sobre sus recursos naturales, sobre el equilibrio biológico y natural que garantiza la vida? ¿Cuántas muertes de inocentes son necesarias para que la solidaridad de quienes tienen el 80% de la riqueza la repartan con el 80% de la población que no tiene nada, y de la nada no salen más que para morir de hambre o de enfermedades? ¿Y quien alzará una voz que permita escuchar el silencio de 26.000 niños inocentes que mueren al día por falta de agua, alimentos o una simple vacuna?
Ese es el mundo en el que vivimos, el que algunos pretenden perpetuar con planes anti crisis que enterrarán miles de millones para salvar grandes corporaciones financieras y comprar activos sobrevaluados tras las bendiciones de las cumbres de turno. Pero se equivocan. La respuesta a los nuevos tiempos requiere de nuevas políticas, nuevos liderazgos y nuevos comportamientos éticos, incluso a nivel global. No saldremos de esta crisis sin el compromiso y una respuesta a las necesidades energéticas que necesariamente pasan por lograr las máximas cotas de independencia energética. El desarrollo de la energía del hidrógeno, pasando por las alternativas y hasta incluso llegar a la nuclear antes que depender de un petróleo que esclaviza y empobrece a las sociedades y es el principal factor del cambio climático. Además, este nuevo tiempo requiere de una respuesta clara a la mayor tragedia del mundo actual que se llama África, el continente olvidado y condenado a vivir en el hambre, el SIDA y la nada. Una lenta destrucción que contrasta con la codicia de estados y especuladores que compran hoy ingentes cantidades de suelo con los que cultivar los agros combustibles, generar mayores reservas para garantizar sus suministros alimenticios y de papel mientras la mitad del continente se muere de hambre. La ONU ha dado la voz de alerta sobre esta situación en un continente que requiere otras respuestas encaminadas al desarrollo de las personas y de un territorio masacrado por la codicia del llamado mundo desarrollado.
La lucha concertada contra la pobreza y las enfermedades será sin duda una señal de progreso para todos, ya que el desarrollo del llamado tercer mundo será también la garantía de supervivencia del estado de bienestar de los países desarrollados, desde la cooperación. En apenas cincuenta años el mundo en el que vivimos ha multiplicado por cuatro su población y los recursos siguen siendo los mismos, o menos según se mire. El reciclaje será sin duda una necesidad y también uno de los nichos de nuevo empleo, junto al de las energías alternativas, la agricultura ecológica y la cooperación social. Europa debe ser consciente de su enorme responsabilidad a la hora de garantizar una agricultura europea capaz de hacer frente a cualquier crisis alimentaria futura, con garantías de calidad en sus productos para su población y también para atender la demanda creciente. Bruselas debe brindar un apoyo real a los productores y vigilar a quienes utilizan los productos básicos para la especulación. Este nuevo mundo requiere también de respuestas a los enormes problemas del agua y su suministro, desde la solidaridad, el reciclaje continuo y el uso racional, así como una inmigración que demanda mayor cooperación y desarrollo en sus países de origen. La actual crisis es la antesala de un nuevo tiempo, que requiere de nuevas respuestas en las relaciones mundiales, en las alianzas para combatir el terrorismo del hambre o la falta de libertad, de personas y de los pueblos. El presidente electo de EEUU, Barack Obama, es sin duda el inicio de una nueva generación de líderes que deberán dar respuesta a los nuevos retos, siendo conscientes de los errores cometidos en el pasado. Obama ha anunciado un plan para crear 2,5 millones de empleo así como una revolución energética con el aprovechamiento de las energías alternativas y el hidrógeno. También anuncia la retirada de las tropas de Irak en un tiempo máximo de año y medio, entre otras medidas como un plan de salud publica en un país en el que hasta morir es un triste negocio. Obama es consciente también de la importancia del desarrollo de una agricultura por su valor ambiental, de desarrollo local y empleo que permita atender las urgencias alimentarias que se desatan en el mundo y hasta que algún día podamos poner fin a las plagas de hambruna. Son sin duda nuevos tiempos que no solo está en manos de nuestros gobernantes dar respuesta, sino fundamentalmente en nuestros propios comportamientos, en el consumo de agua, de energía, de alimentos saludables, así como la hora de exigir el respeto al medio ambiente e incluso la justicia que merecen nuestros agricultores antes de que sea demasiado tarde.
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