Por Julio César Pineda
La política exterior y la diplomacia tendrán un lugar especial en la agenda presidencial de Barack Obama, en la búsqueda del prestigio y el respeto de Estados Unidos, perdidos durante los ocho años del presidente Bush. Deberá reafirmar la legalidad y la legitimidad de la múltiple e intensa actividad internacional de la primera potencia del mundo. Fue un error la invasión a Irak sin el acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU y la necesaria consulta a los principales actores internacionales. El presidente Obama deberá afrontar inmediatamente la solución al conflicto iraquí con la anunciada retirada de las tropas estadounidense y la participación de la Liga Árabe.
En Afganistán la alternativa militar ha fracasado, deben buscarse nuevas alternativas. Los árabes y especialmente los palestinos esperan la solución definitiva para la total soberanía e independencia de Palestina, dentro de la lógica seguridad que espera Israel.
Con Obama se diluye lo que parecía la inevitable confrontación con Irán, en una guerra con armas nucleares y con la implicación directa de Israel, Europa, China y Rusia. Por primera vez desde la revolución en ese país un jefe de Estado felicitó al Presidente electo, Irán con armas nucleares preocupa también al mundo árabe musulmán.
La bipolaridad entre Moscú y Washington que parecía inevitable reviviendo tiempos de guerra fría, con Obama pudiera significar una nueva distensión, con el respeto a las zonas de influencia, la diplomacia norteamericana debe ser prudente en Europa oriental, esto obligaría a los rusos a frenar su implante militar en América Latina.
La India y Pakistán, requieren la comprensión estadounidense tanto por sus políticas internas como por la situación de Cachemira; siendo dos potencias nucleares del tercer mundo, el trato por el sistema internacional y particularmente por Washington debe ser equilibrado. Con Pakistán después del asesinato de Benazir Bhuto y la caída del régimen militar de Mucharraf la democracia necesita fortalecerse sin la violación de derechos humanos bajo la excusa del combate contra el terrorismo.
Los norteamericanos que votaron por Obama no quisieran ver repetirse la Gran Depresión de 1929 y los socios de las economías más importantes aprovecharán de impulsar la reforma del sistema financiero internacional con más de 60 años de vigencia.
En la sede europea de las Naciones Unidas en Ginebra y en la sede principal de Nueva York, los diplomáticos aspiran a las transformaciones necesarias de este organismo sostenido en su 25% por Estados Unidos, se requiera una dimensión ambiental, de lucha contra la pobreza, de defensa a los derechos humanos y de fuerza disuasoria para la paz de esta organización que en 1945 nació con 51 miembros y hoy aglutina a 152 Estados.
América Latina siempre ha esperado más de los gobiernos demócratas y ahora con mayor esperanza con el primer presidente afroamericano. Aunque nuestra región no es prioritaria en el laberinto mundial, gobiernos y pueblos esperan mucho de Obama y su gobierno.
El primer encuentro importante entre el presidente estadounidense y nuestros jefes de Estado tendrá lugar del 17 al 19 mes abril del próximo año, en Trinidad y Tobago, durante la Cumbre de las Américas. Para la izquierda radical continental será difícil satanizar al nuevo presidente de color, de origen humilde, en una sociedad permeable y con tesis liberales en política exterior.
El encuentro a comienzos de semana entre el presidente Bush y el presidente electo, permitió repasar estos y otros temas internacionales, con la cordialidad pero con la firmeza de lo que cada proyecto político representa y que cada líder quiere encarnar.
Obama ya tiene los nombres claves para los altos cargos del nuevo gobierno, los proyectos de leyes, y especialmente las órdenes ejecutivas para modificar las existentes haciendo uso de su autoridad presidencial sin esperar al Congreso, aunque tiene la mayoría garantizada en ambas cámaras.
Francis Fukuyama criticaba al presidente Bush por no resolver el dilema entre la pretensión hegemónica y la legitimación internacional, Obama entiende que estamos en tiempos de la multipolaridad y el necesario respeto al derecho internacional.
En su libro "La Audacia de la Esperanza" Obama demuestra que es posible conciliar el idealismo con el realismo, la teoría con la praxis, la razón con la fuerza. En árabe Barack significa esperanza, bendición, el Dios de todas las religiones ojalá permita que así sea. El Universal - Caracas, jueves 13/11/2008
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